Sólo podremos sentirnos libre, mientras no haya un sólo preso (Bakunin)
La definición sobre la Prisión que mejor se adapta a mis rotas neuronas es la que le he leido a Rodolfo Montesdeoca en Anarquismo y Cárceles, “es una institución donde se priva a la persona de su libertad como consecuencia de hechos que nunca debió cometer. También goza desgraciadamente de ser un lugar donde es palpable toda clase de violencia, desprecio y desidia que ha conocido el ser humano. La cárcel es mucho más que barrotes y muros” .
Las prisiones no fueron concebidas como la institución punitiva del Estado. Las prisiones aparecen como una manera de asegurar al delincuente hasta tanto se dictase la pena (pena de muerte, galeras, mutilación, expulsión, destierro y otras). En lenguaje actual las prisiones eran una medida procesal y no una instancia penal. Fue el modelo capitalista el que cambió esto y la prisión pasa de ser un lugar de transito a ser un sitio donde se cumplirán las penas y donde el condenado debería rehabilitarse mientras expiaba sus culpas.
Las modernas prisiones en las que trabajamos tienen como fin último la reforma del delincuente y el impedir que el delito se vuelva a producir, lo que conocemos por rehabilitación y reinserción social.
¿Se consigue? Evidentemente no. Todas las estadísticas y los hechos diarios que vemos así lo evidencian. Los fascistas penitenciarios, que también comparten esta crítica, dan como solución el que las prisiones se conviertan en puros centros de reclusión donde el fin es que se separe al delincuente de la sociedad como castigo y se le torture allí hasta que termine su condena. Para ellos el delincuente tiene que “Pagar” no rehabilitarse. “Pagar” con su ojo por ojo. Pero los hechos les contradicen pues la prisión no frena la comisión de más delitos, casi podriamos decir que los multiplica. Veanse las estadísticas de delincuencia en los paises con prisiones más duras y penas más amplias. Esta dureza fascista, sólo embrutece más al delincuente y le manda a la calle como una piltrafa humana sin sentimientos.
Los progres de Dolce&Gabbana que ahora nos gobiernan, hablan mucho de reinserción, pero la realidad es que no se puede reinsertar a una persona por la fuerza, privandole de su libertad y haciendole convivir en un ambiente donde la violencia y las drogas son el pan nuestro de cada día. Donde para garantizar su seguridad y la de todos le sometemos a registros, que realmente visto con frialdad, son Humillantes (a mi ya sólo me humilla lo que te hacen en los aeropuertos osea que a un preso……). Sí, se hacen terapias a grupos de presos, se hacen módulos terapeuticos, ¿cuantos se benefician de esto? ¿los 63.000 presos? ¿enfocan también la reinserción para los FIES, los violentos, los feos, los que no se chivan? ¿Porque hay tantos presos? ¡Con lo bueno que es nuestro estado de bienestar!¡SON LOS PUTOS INMIGRANTES! Dice la mayoria. Bueno de ellos, los pobres, ya hablaremos en otro artículo.
Michael Focault en Vigilar y Castigar dice, “La prisión es omnidiciplinaria. Allí el hombre tiene que trabajar, comer, dormir, educarse, estudiar, asearse, divertirse, amar, vivir integramente. Es continua, incesante, permanente, ininterrumpida, persistente, asidua, inacabable, inagotable, agobiante, exhaustiva, exprime, succiona, destripa sin prorrogas ni aplazamientos de ninguna naturaleza”.
Cualquier tipo de reinserción no puede funcionar porque es simplemente un lavado de cerebro para transformar al individuo en un sirviente mudo del sistema, del mismo sistema que le destruyó como persona, el preso está totalmente aislado de cualquier tipo de valores que pudiese tener la sociedad y los permisos, las excursiones y los vis-vis no infunden valores, el preso adquiere los valores que existen dentro del “Modulo”. ¡Que valores, tronco!, y que no podemos evitarlo.
Y al funcionario, ¿le afecta la prisión? El principe Kropotkin dijo al respecto una gran verdad, “y cuando se condena a estos guardianes a pasar el resto de sus días en situaciones falsas, sufren las consecuencias. Se vuelven irritables. Sólo en monasterios y conventos hay tal espíritu de mezquina intriga. En ninguna parte abundan tanto escándalos y chismorreos como entre los guardianes de las cárceles. Obligado a vivir en terreno enemigo, el guardián no puede convertirse en un modelo de bondad. A la alianza de los presos se opone la de los carceleros. Es la institución la que les hace lo que son, sicarios ruines y mezquinos”. Con matices estas afirmaciones hechas el siglo pasado no dicen nada exagerado o falso.
El Trabajo Penitenciario, es un trabajo (valga la redundancia) que no se hace libremente, por iniciativa del preso, se hace como estratagema para vivir fuera de los patios, para ganar dos perritas, y por salir antes de prisión con los beneficios penitenciarios. Por lo tanto ese trabajo, mal pagado, y obligado no ejercita ninguna de las facultades mentales del trabajo, hacerse sentir parte del todo. Es un castigo útil, pero degradante no rehabilitante.
¿Que podemos hacer pues con las prisiones? ¿Cual es la prisión del futuro? Pienso que debemos caminar hacia la abolición de todo tipo de prisión, como se han abolido tantas cosas al ver que no sirven para nada. Trabajar por abrir las prisiones a la sociedad cada dia más, para que vayan desapareciendo las normas militaristas y los regimenes cerrados. Trabajar junto a los grupos que quieren realmente cambiar las cosas y ver con ellos que podemos hacer con tantos presos y mejorar su vida sin libertad dentro de lo que cabe, ya que los políticos ni saben ni tienen intención. El problema es que todo lo que hagamos es inutil mientras el sistema neoliberal con sus desigualdades, con sus ilimitadas riquezas, con su consumismo sin freno, con el ostento de todo lo material, con su explotación del mundo pobre que finalmente viene a pedirle a su casa, en definitiva con su flagrante injusticia, que poco importa a los europeos que ya vivimos bien, fabrique cientos y cientos de delincuentes, con sus miles de leyes que te envian a prisión por cualquier cosa. Yo me inclino por todo esto aunque me temo que las prisiones seguirán existiendo con mis nietos. Y seguirán existiendo aun peor, vease, como los políticos tendran un grave problema, cual es la masificación, lo resolverán como resuelven todo lo que no tienen ni puta idea de gestionar, PRIVATIZANDO. Preparemos la barricada. GUANARTEME.







6 respuestas a “PENSAMIENTOS SOBRE LA PRISION”
¿Que se va ha hacer con los asesinos, los violadores etc? Al final van a tener la culpa las victimas.
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Pues muy bien, al final tendrán la culpa los cadaveres, las violadas y la vieja a la que le robaron la pension en la puerta de un cajero. ¿Como solucionas esto, rojete?
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Otro mundo es posible. Sin la eliminación del neoliberalismo y de la sociedad mercantilizada es imposible realizar políticas tendientes a la eliminación de las prisiones. Ahora sólo es posible trabajar en ello con tranquilidad pero sin pausa. En cuanto a como lo soluciono os diré que no soy yo quien tiene que solucionar esto, sois vosotros los prosistema los que lo teneis que solucionar. ¿Vais a llenar España de carceles?
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¿Como se puede ser carcelero y no creer en la prisión?
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Pues como se puede poner un tricornio y levantar el puño, ja, ja, ja. Pues si tienes razón. Son los años dentro de estas mazmorras los que te hacen o totalmente insensible o terriblemente sensible. Yo digo, según mi experiencia que la prisión debe ser abolida en un futuro porque no sirve para nada, sólo para almacenar personas que deben estar ahí como venganza de las victimas y, que no sirve para reinsertar porque es imposible la reinserción o la reeducación estando privado de libertad, igual que creo que encerrar a un loco en un psiquiátrico no sirve para curarlo. Tendré que seguir realizando mi trabajo respetando con escrúpulo el Reglamento Penitenciario y las normas contra los malos tratos y la tortura, aunque hacer las dos cosas es complicado, porque el reglamento a veces no respeta lo segundo, pero bueno… si somos muchos las cosas cambiarán.
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Mirad lo que hace el gobierno de Euzkadi en relación a las penas alternativas a la prisión es muy interesante y se debe ir en ese camino.
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