La justicia norteamericana nunca ha querido investigar las acciones terroristas de este miembro de la CIA que ha llevado a cabo atentados en varios países centroamericanos. El último delito del que es acusado es el intento de asesinato de Fidel Castro en Panamá en el año 2000. A pesar de existir un convenido vigente de extradición con Venezuela, Estados Unidos no solo no ha accedido a esta solicitud sino que finalmente, después de una detención por entrada ilegal en su territorio, ha decidido ponerlo en libertad.
Distintos analistas norteamericanos sitúan la razón de esta protección que brindan las autoridades norteamericanas a este terrorista en la información que pudiera facilitar Posada Carriles de muchas actividades como miembro de la CIA y su relación con acciones terroristas en distintos países.
La liberación de Posada Carriles no ha motivado ninguna reacción oficial de ninguno de los países de la Unión Europea, mientras que las cancillerías de numerosos países Latinoamericanos estudian el caso para preparar una reacción conjunta, de la que Venezuela, país en donde está pendiente de proceso por asesinato, sigue expectante ante la reacción norteamericana.
El caso Posada Carriles puede significar un grueso déficit para la colaboración de muchos países norteamericanos que comprueban como un connotado terrorista puede ser de conveniencia cuando lo que se trata es de ocultar acciones encubiertas de los Estados Unidos. Un mal precedente para quien se quiere erigir en líder mundial en la lucha contra el terrorismo. Sobre todo porque certifica que para Estados Unidos puede haber terrorismo que no debe ser perseguido.






