Garitaroja/d.p. .- Cuatrocientos reclusos con delitos de agresión sexual siguen en la actualidad programas de reeducación de conducta para evitar reincidir al ser excarcelados. La superación, reconocerse como violador, «exige una voluntad de cambio muy fuerte, y si no se consigue, el riesgo es muy alto», afirma la psicóloga penitenciaria Guadalupe Rivera.
La tasa de reincidencia entre quienes no participan o no lo superan, como Alejandro Martínez Singul -el segundo violador del Eixample-, es de un 20%. Con tratamiento, la posibilidad se reduce a un 5 ó un 6%. Participar en los programas encaminados a ayudar al interno a reconocer el delito y el dolor que causan a sus víctimas y controlar sus impulsos es estrictamente voluntario y no comporta reducción de pena.
Me parece un trabajo encomiable, pero hay que decir a la sociedad que la «medicina preventiva» existe, y que una buena asignatura de EDUCACION PARA LA CIUDADANIA podría reducir el número de agresores a «tratar» en las cárceles. Seguir leyendo la noticia.






