
Garitaroja/granma internacional.-
Durante muchos años pude sobrevivir, por azar, a la máquina de matar del imperio. Pronto se cumplirá un año desde que me enfermé y, cuando estaba entre la vida y la muerte, expresé en la Proclama del 31 de julio del 2006: “No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre.”
¡No lo dude usted tampoco, señor Bush! ¡Le aseguro que no tendrán jamás a Cuba!
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