La derecha españolista estatal (PP) y la derecha españolista insularista (CC) se pusieron este jueves de acuerdo en machacar a los trabajadores procedentes de los países pobres, incluídos los niños. Para ellos, en Canarias el problema son los negros. Y los magrebís. Y los latinoamericanos. Y la respuesta que dan es que se le haga la vida imposible.
En concreto, quieren poner trabas al empadronamiento de los trabajadores inmigrantes procedentes de los países pobres, limitando su acceso a la Sanidad y la Educación, y prorrogar de 40 a 70 los días de internamiento de aquellos que llegan en pateras y cayucos, con el único objetivo de facilitar su expulsión de vuelta al hambre y la miseria.
Se pretende forzar al Estado a que modifique la Ley de Bases de Régimen Local en orden a poner trabas al empadronamiento de los trabajadores sin papeles, mediante fórmulas como limitar el número de personas en una sola vivienda y exigir después en todos los trámites un domicilio habitual.
Esta fórmula, ya planteada por el PP, impediría el acceso a servicios básicos como la Sanidad o la Educación a los trabajadores sin papeles y a sus hijos.
También se pretende que la Policía Local y la Guardia Civil tengan acceso telemático a los padrones, medida que, sin lugar a dudas, disuadiría del empadronamiento y provocaría el mismo resultado de impedir su acceso a servicios básicos y esenciales.
«No podemos permitir que haya personas indocumentadas que obtengan el empadronamiento», manifestó el portavoz del PP, Larry Álvarez.
Otra medida consensuada entre ambos partidos ha sido comenzar a considerar a los niños que llegan en cayucos y pateras como inmigrantes y no como menores, para así poder proceder a su expulsión como si fueran adultos.
Asimismo, se pretende ampliar el SIVE a todas las islas, así como comisarías y juzgados especiales y nuevos centros de internamiento.
Menos mal que el PSOE no pasó por aquí, hubiera sido el colmo como partido de izquierda.






