Desde el 22 de febrero, cuando la multinacional Delphi decide cerrar la factoría de Puerto Real, hasta el 4 de julio, en que se firma el Acuerdo indemnizatorio de los 1.600 puestos de trabajo y entrega de los activos (edificios, terrenos y maquinaria) a los trabajadores y la Junta de Andalucía, así como asumir los 200 millones de euros para saldar los créditos con sus proveedores, hemos asistido a una “muerte” industrial o fuga de capitales de otra multinacional.
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