Cuba, cuyos resultados y esfuerzos en el deporte amateur nadie puede negar, sufre más que cualquier otro país las mordidas de las pirañas. Véase cómo se comportan los tarifadores frente a la denuncia cubana. Cuando hablé de la mafia alemana y los millones de dólares que disponía para sobornar atletas cubanos, de inmediato se sintieron aludidos y declararon: «no, no, nosotros no somos ninguna mafia».
Contaron en detalle cómo funciona el bochornoso negocio de la compraventa de boxeadores.






