Habló de la III República, pero también del Rey y de la Iglesia Católica, no dejó títere con cabeza. “Si hay miedo a abordar la III República es porque estamos bien instalados e incluso hay una oposición dentro del sistema donde se ha llegado a plantear que la actual monarquía contempla el espíritu republicano”, aseguró el historiador. Y aunque reconoció que la República es una aspiración “utópica”, Anguita cree que “la utopía es lo que diferencia al ser humano del caballo”. Después, Anguita arremetió, implacable, contra la Iglesia. De ella dijo que era “una especie de gangrena, un parásito” que no ha abandonado el pensamiento “castrador”. Además, explicó que la relación entre el Estado y la Iglesia debía seguir la máxima “cada uno por su lado” y criticó que el Rey, como Jefe de Estado, acuda a misas en actos públicos. A su juicio, cuestiones como la polémica asignatura Educación para la Ciudadanía –que consideró como una “pijez”- desvían la atención de los asuntos verdaderamente importantes en relación a la Iglesia, como es la financiación. El historiador dijo que “el Gobierno de Zapatero apunta, pero no entra en materia”, ya que “lo primero que tendría que haber hecho era denunciar el Concordato”. Asimismo, la asignatura de Religión, que sigue dentro del sistema educativo, es impartida por miles de profesores contratados y pagados por el Estado, pero seleccionados cada curso por los obispos. Como la de Anguita, cada vez hay más voces que denuncian este tipo de trato preferencial con la jerarquía católica y abogan por derogar el Concordato con la Santa Sede.
Julio sigue sin perder su gran oratoria y la razón, por supuesto.






