Garitaroja/La República.- La directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, ha presentado su dimisión irrevocable de tras las declaraciones del ministro de Cultura, César Antonio Molina, quien dijo que la escritora «no ha hecho nada durante su gestión». Regàs, ha dimitido al comprobar que carece de la confianza del ministro.
Regás, de 74 años, comunicó su dimisión en una carta remitida al ministro, con quien mantuvo una entrevista el viernes en la que Molina, según la escritora, le dijo que «no había hecho nada» durante su gestión de más de tres años al frente de la Biblioteca Nacional.
«A la vista de esa afirmación, que supone una total falta de confianza, he tomado la decisión de presentar mi dimisión», explicó Rosa Regás, quien fue nombrada directora de la Biblioteca Nacional en mayo de 2004.
El nombramiento del nuevo director de la Biblioteca Nacional, se dentro de unas semanas. César Antonio Molina informará en la reunión del Consejo de Ministros de la dimisión de Regás.
Rosa Regás (Barcelona, 1933) explicó que tenía «un compromiso de cuatro años con el Gobierno socialista» que, «desgraciadamente» no podría continuar, pese a tener «muchos proyectos» en marcha en la Biblioteca Nacional.
«Pero, puesto que mi carrera no es administrativa, no tiene sentido que permanezca en este puesto si no tengo la confianza del ministro», dijo la escritora.
Durante los últimos tiempos, la hasta ahora directora de la Biblioteca Nacional, ha venido sufriendo diversos ataques desde el grupo PRISA, como el que hace unas semanas tituló a través de EL PAIS, a toda página: «EL MODELO GRANMA DE ROSA REGÁS», que cuestionaba el talante democrático de la escritora por decir que toda la prensa pertenecía a la oposición al Gobierno, entre la que parecía incluir a EL PAIS.
Rosa Regàs también se ha pronunciado de manera crítica ante la campaña de manipulación que durante los últimos años ha venido sufriendo el gobierno de Hugo Chávez. El presidente bolivariano es considerado por PRISA como un enemigo desde que hace unos años no permitiese que la editorial Santillana firmase con venezuela un suculento contrato de distribución de libros y todo tipo de material escolar, tal y como ha hecho en otros paises de América Latina.
Todo esto sucede en pleno conflicto intestino dentro del própio PSOE y de su prensa «afín». El grupo Prisa cede terreno ante Mediapro, que prepara un nuevo periódico de tirada nacional (llamado PÚBLICO) con una línea editorial más escorada a la izquierda, que haría perder un número considerable de lectores a EL PAIS, que ven en este periódico a uno más entre los periódicos de derechas, aunque con algunos tintes «progres».
Rosa Regas ha demostrado una decencia política y personal que ya no se ve en este pobre estado lleno de tanta gente que si que no hace nada como Magadalena Alvarez indigna sucesora de Indalecio Prieto, aquel gran ministro de Fomento socialista de la II República.






