Los cuatro músicos venezolanos del Ensamble Gurrufío que llegaron al aeropuerto de Tenerife Norte invitados al XXIX Festival Sabandeño fueron deportados por las autoridades españolas a pesar de tener sus pasajes de regreso cerrados para este domingo día 9, según informa la revista digital San Borondón. Un evento cultural patrocinado por el gobierno autónomo, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de La Laguna, empañado por la interpretación que hizo la policía nacional asturiana de la nueva Ley de Inmigración, en vigor desde el pasado mes de mayo, que afecta a los ciudadanos de origen venezolano. De vuelta a Venezuela cuatro de los músicos más importantes de Venezuela que venían a actuar este sábado en el XXIX Festival Sabandeño. Llegaron a las 08:00 de la mañana del sábado al aeropuerto de Tenerife Norte, pero fueron deportados y obligados a subir al avión que despegaba de Los Rodeos a las 11:00h. San Borondón informa que la causa ha sido un joven asturiano, agente de la policía nacional en la Comisaría del Aeropuerto, que obvió que los cuatro músicos tenían su pasaje de regreso a Venezuela cerrado vía Madrid con salida de Tenerife este mismo domingo día 9 e ignora sus afirmaciones de venir invitados a actuar en el Festival Sabandeño. El joven policía dijo literalmente «desconocer quienes eran Los Sabandeños y si eran o no más importantes que Pepe Benavente, porque yo no soy de aquí, soy asturiano». Este agente interpretó y ejecutó la nueva Ley de Inmigración de 10 de mayo 2007: BOE NÚM 113, páginas 20390-20394, dirigida a «extranjeros que pretendan acceder al territorio nacional por motivos de carácter turístico o privado», que exige que un particular le entregue previamente a la policía un impreso cumplimentado, que garantice todos los gastos de alojamiento de esos ciudadanos. El joven agente asturiano, que informado de la trascendencia de deportar al Ensamble Gurrufío, rechazó la validez del documento formal con la invitación de Los Sabandeños que mostraba el prestigioso grupo venezolano «porque podía haber sido redactada por cualquiera». No quiso reconocer el hecho constatable de tener los pasajes de regreso cerrados para el domingo 9. No atendió al hecho de que se hubiesen personado en la Comisaría de Los Rodeos cuatro personas (de Los Sabandeños, del Centro de la Cultura Popular Canaria y el representante en España del grupo), ni a que se le mostrara el cartel anunciador del Festival con los emblemas de los organismos públicos… Las múltiples gestiones realizadas por esas personas con distintos responsables del cuerpo nacional de Policía no tuvieron efecto alguno y los cuatro músicos fueron obligados a retornar a Caracas, después de haber estado dos horas detenidos en las estrechas dependencias de la Comisaría. Uno de los fundadores de Los Sabandeños, Juan Díaz, que estuvo en el lugar tratando de buscar alguna solución, declaraba su estupor y su disgusto por el tratamiento inhumano recibido por los cuatro músicos venezolanos: «se les trató como delincuentes y no se nos dio ninguna oportunidad para parar este lamentable e insólito episodio». También denunció la nula disposición al diálogo y a buscar vías de solución al problema, por parte de los dos jóvenes agentes de la policía: «Éste no es sino un ejemplo más de cómo se trata a una colonia».
El Ministerio del Interior, que para eso tiene asesores incluso de IU según parece, debería tener en cuenta que las leyes, sobre todo las malas, no pueden ser aplicadas por analfabestias, gente sin educación y chulos de discoteca. Seguro que si hubiese sido la tal Paulina Rubio, «todo estaría en regla», en especial para los sátiros de la aduana.






