Garitaroja/Guanarteme.- La celebración del hoy denominado día nacional de España, antes conocido como día de la raza o de la hispanidad, del 12 de octubre, que con tanto esmero y apasionada entrega preparan los políticos patriotas, patrioteros o españolistas de billetera no es más que la continuidad de la fiesta franquista en la que se conmemoraba el expolio y genocidio de las tribus indígenas de América.
«« Yo soy el gran alquimista; yo tengo en el corazón y la cabeza un mundo de oro; yo descubriré las tierras del prodigio, -un continente repleto de lo que buscáis con ahínco. Darme algunas carabelas armadas, y os enviará torrentes de oro,- más que torrentes, un inmenso aluvión metálico!» Estas son palabras del “conquistador” Cristobal Colón en su entrevista con los Reyes Católicos (esos reyes tan majos, que dice Losantos) que demuestran el verdadero interés “evangelizador” de aquellos hombres. Así fue, los templos cristianos rebosaban oro al tiempo que la población civil española era diezmada víctimas de las guerras imperialistas internas, del hambre y las epidemias. Y que decir de los reinos indígenas americanos que quedaron arrasados en la “conversión”.
Y ese día, nefasto, para que los señores de la Derechona y los Obispos no vuelvan a dar otra asonada, se sigue celebrando, por supuesto con una parada militar, que no falte la exibición de artilugios mortíferos (para preservar la paz, claro) . Allí estarán junto al heredero de Franco los políticos españolistas con pedigrí y la cabra de la legión inaccesible al desaliento en su macabro desfile.
Este año será aún más terrible. La derechona asistirá azuzada por Rajoy y su corte patriota a defender lo que queda de la Dictadura, España y la Monarquía. La España de la derecha, chovinista y altanera, impuesta en una versión USA pero sin base que la sustente. Menuda pretenden formar…….
Pero que no sean muy triunfalistas, “los enemigos de España seguimos al acecho” y, no desde las catacumbas precisamente.
Por el fin de las fiestas franquistas “endulzadas”. Por una República Federal Ibérica hermana de América, a la que lo verdaderamente bueno que le dejamos fue, casi nada, el idioma. Aprovechemos para crear el nuevo mundo de los ciudadanos, no la vieja Europa del mercado libre.






