Bueno pero hablando en serio, Carod dijo cosas más importantes, con las que se puede estar de acuerdo o no pero que nunca deben merecer el escupitajo xenófobo españolista,
Carod se rebeló anoche contra «este menosprecio hacia la lengua catalana en una cadena pública de televisión que también pagamos los catalanes». «No les extrañe –agregó– que en Cataluña crezca la desafección hacia una España que, como proyecto plural ha fracasado». La necesidad de que España «tenga la valentía de salir del armario y admitir que es plural, que en ella hay diversos pueblos y lenguas y que ninguno de ellos tiene hegemonía sobre los demás». «Si esto no es posible en el marco de España –agregó–, es normal que nos busquemos la vida en otro, en el europeo». Aprovechó así para preguntar a la audiencia si considera normal que en Alemania se enseñe catalán en 29 universidades, mientras que en España eso solo sucede en cinco fuera de las comunidades de habla catalana. Insistió en que él no es nacionalista, sino independentista. Y añadió que su independentismo no admite la más mínima expresión de violencia. Fue quizás el único momento en que relajó el tono: «Ninguna idea política vale una sola gota de sangre humana». Y concluyó defendiendo su entrevista con ETA, de la que se congratuló si sirvió para que hubiera menos muertes.
¿Respuesta a esto?, ¿como se le ha refutado? «Yo no me llamo José Luis». Im-presionante, en dos palabras, como dijo un español de pro. Y la realidad es que no se llama así pues su DNI pondrá Josep Lluis, como así tienen derecho los catalanes hace muchos años. Pero la ley en el estado español se utiliza según interesa.
Finalmente, en la prensa, dos lineas para la intervención de Gaspar Llamazares, cuyo reclamo político es como el de Juan Rodriguez.






