Garitaroja/P.L.- Bolivia encara el histórico reto de decidir si avanza con el actual proceso de cambios democráticos o retrocede al modelo neoliberal añorado por una oposición cada vez más agresiva, aseguró hoy el presidente Evo Morales.
En entrevista concedida a Prensa Latina, el mandatario defendió su reciente llamado a un referendo que permitirá a los bolivianos ratificar o revocar su mandato y el de los nueve gobernadores.
«Bolivia vive una lucha permanente entre quienes buscan justicia social y quienes temen perder sus privilegios, y ahora el pueblo soberanamente decidirá el futuro de la nación», explicó.
El jefe de Estado advirtió que los grupos opositores son cada vez menos, pero más radicales, y organizan una resistencia violenta, ilegal y antidemocrática, contradiciéndose constantemente.
Sin embargo, estimó que dicha resistencia es un evidente síntoma del avance en los proyectos de cambios impulsados por su gobierno, que ganó en unidad y organización desde su llegada al poder.
«El pueblo percibe los cambios, y aunque nuestra gestión aún debe perfeccionarse, tenemos más fortalezas que debilidades», recalcó.
Morales valoró la fuerza del movimiento campesino y originario, reforzado en los últimos tiempos por los maestros urbanos y rurales, y los sectores minero y fabril.
Denunció el doble discurso de la oligarquía, que mientras reclama democracia llama a la desobediencia civil, saquea instituciones públicas y privadas y convoca a la insubordinación castrense.
Anunció para fin de año una nueva reunión entre los ministros y los movimientos sociales, para colegiar experiencias y juntos trazar una estrategia de trabajo para el 2008.
Este jueves, el mandatario entregó un proyecto de ley al Congreso para convocar a la consulta nacional, que desmiente así el estigma de autoritario conque lo atacan los partidos tradicionales.
«No hay que temerle al pueblo», reiteró Morales, que ayer invitó a observadores internacionales a constatar quienes son los que buscan muertos para usarlos como bandera política.
Además, desafió a sus adversarios a defender sus posiciones desde la democracia, en vez de engañar al pueblo boliviano y manipularlo con un doble discurso.






