Garitaroja/Guanarteme.- En estos días en que los católicos y los laicos se van de vacaciones a la playa o al pueblo o a observar y fotografiar el carnaval de los curas, más conocido por la semana santa, en las cunas de la Hipocresía y la adoración al Becerro de Oro, saltan noticias que nos vuelven a traer los recuerdos del pasado negro de la «puta españa» (entiendaseme la que ustedes ya saben).
Jamás en este blog atacaré las creencias religiosas de la gente, ni hurgaré en preceptos básicos del catolicismo. Primero por respeto (sobre todo a mi familia) y segundo porque no he apostatado, todavía, y algo creyente soy (desde luego no en los hombres que cantan santo santo es el señor…..). Pero hay cosas que si van unidas a la religión, como son la patria, el ejercito, o la adoración a los monumentos, apartan de mi aún más ese cáliz.
Todo esto a cuenta del fajín del cabrón, CABRON, de Gonzalo Quiepo de Llano. Y es que el guantazo que le arreó el fundador de la Falange, José Antonio Primo, es lo más interesante que se puede recordar de el, no que se le imponga a una bella imagen semejante adefesio de semejante asesino.
Odiado hasta por muchos franquistas, el que se refería a Franco con el cariñoso apelativo de “Paca la Culona” (que es conocido, entre otros honores, por haber ordenado la muerte del poeta y dramaturgo Federico García Lorca al comienzo de la Guerra Civil), fue uno de los personajes más crueles, sanguinarios y miserables que nos ha dado la Guerra Civil Española. En sus famosos discursos de Radio Sevilla, sólo superados en la historia por los de Federico Jiménez en la COPE y Joseph Goebbels en Alemania decía, entre otras cosas merecedoras de ir bajo palio,
”Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”
«¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré»
«Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar».
Por estas cosas ¿lo enviaría Paca la Culona de embajador a Roma y a Argentina? Quizá, para escurrir el bulto como en Hendaya. Pero le dió la medallita, como Chaves a la Duquesa esa que detestan en los Países Bajos.
Como digo, por respeto no voy a comentar más, sólo propongo que el fajín se lo ponga Javier Arenas en el pene a modo de silicio. Buenas noches.
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