Garitaroja/Guanarteme.- Rosario Sánchez Mora ha muerto. Todavía está fresco en mi memoria el libro de Carlos Fonseca, que parece fue ayer cuando lo terminé de leer. En el, aparte de las vicisitudes de Rosario, pude ver otra visión del Madrid de la Guerra Civil que se aparta terriblemente del que nos machacaron en la escuela franquista. Y ahora se sigue machacando, al imbécil que lo quiera oir, en la emisora propagandista de la Conferencia Espiscopal.
Una mujer combativa y honrada. Todo lo contrario a lo que nos quiso hacer ver el franquismo sobre las mujeres del frente, mucho más que putones verbeneros. ¡Asquerosos!
Rosario, si existe algo ahora, compártelo con tus seres queridos y recita con Miguel todo aquello que no se pudo recitar.






