Garitaroja/Guanarteme.- ETA ha vuelto a matar a un trabajador público y herido a varios más. También ha podido acabar con la vida de cinco niños, que habitaban la casa cuartel.
Y no vale excusarse con que la culpa es del Estado por permitir que las familias de los guardias civiles habiten en un objetivo militar. Esto no es Palestina y los rebeldes hace tiempo que sabemos que la violencia contra la injusticia es una doble injusticia o una injusticia aún mayor.
Matar es la acción más deleznable que existe, la practique quien la practique y no tiene excusa ninguna, ni siquiera con el plebiscito popular como presunto argumento. ETA utiliza la muerte como estrategia política y eso, ante un pueblo, que estará desinformado, pero no es tonto, sólo es la manera de acabar con la izquierda en Euzkadi y con el derecho a la autodeterminación.
La intransigencia de ETA, el vasallismo de Batasuna y el maquiavelismo del PSOE acabarán con la izquierda vasca, tan necesaria en Euzkadi como movimiento social y político.
Pero la actualidad es que las calles siguen manchandose de sangre y eso es perverso e inaceptable. Los responsables, cuando estén en la cárcel, tendrán más derechos que la viuda del trabajador muerto, que ya no tiene ninguno, y cuando cumplan y salgan a la calle, «volverán a la vida», el «pikoleto» no podrá ya.
Y para colmo, los agentes destinados en el País Vasco relatan que su vida ‘es miserable‘.
Algún día sabremos por lo que lucha ETA.






