Garitaroja/Guanarteme.- El resultado de 53,4% a 46.6% en favor del No ha dejado clara la postura de la sociedad irlandesa contra la de la mayoría de sus políticos.
El No en las votaciones de Francia e Holanda parecía que iba a hacer meditar a los mandamaces Europeos. Pero no sólo no fue así sino que a finales del año pasado, en Lisboa, los líderes de la UE firmaron en la capital portuguesa un nuevo tratado con el que pusieron fin a siete años de negociaciones para, según dijeron,» mejorar el desempeño institucional de ese grupo de países y fortalecer su posición en el mundo». Ellos sin consulta previa, con arrogancia y superioridad saben pensar por los demás y decidir sobre el bien y el mal.
Los irlandeses piensan que el Tratado crea un presidente no electo, un ministro de Exteriores no electo, no garantiza un comisario a todos los Estados miembros, y no se ha dado a los pueblos europeos la oportunidad de opinar. Algo que es absolutamente cierto y que demuestra un déficit democrático bastante grande.
Es un claro ejemplo de democracia aristocrática, que parecía olvidada, pero que es la única que el sistema económico resiste.
El presidente de la Comisión Europea, Barroso, pidió a los demás países seguir con el proceso de su ratificación. Son propietarios de la verdad absoluta.






