Garitaroja/Guanarteme.- Ya mucho antes de destaparse la crisis económica mundial, el Archipiélago Canario presentaba las peores cifras económicas del Estado Español.
600.000 Canarios viven en condiciones de casi pobreza, 136.000 familias isleñas sobreviven con menos de 6.000 euros al año, mientras 100 canarios acaparan más de 10 millones de euros. (Cada grupo familiar bajo el umbral de la pobreza tendría que invertir más de 900 años para pagar el chalet más caro de las Islas).
El número de parados asciende a 183.000, la tasa de paro en Canarias es ya del 17,90%, según la EPA. Por sexos, en el archipiélago el desempleo en el tercer trimestre alcanzó una tasa del 16,99 por ciento entre los hombres y del 18,20 por ciento entre las féminas.
Por si fuera poco Canarias no es un territorio libre de analfabetismo. Un total de 53.430 personas no saben ni leer ni escribir, según un estudio elaborado en 2007 por el Instituto Canario de Estadística (Istac), en el que se tomó como referencia a 1.733.201 encuestados mayores de 16 años.
Según la OCU las capitales canarias son las que mayores aumentos de precios han registrado en la cesta de la compra. Así lo refleja el estudio anual de precios de supermercados que ha presentado este miércoles la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que visitó 801 establecimientos de 53 ciudades y recogió casi 80.000 precios de 126 productos distintos.
A Soria y Orense para comprar más económico, le siguen Segovia, Pontevedra, Vigo y Huelva, mientras que en el extremo opuesto se sitúan las ciudades canarias, Bilbao y, en menor medida, San Sebastián, Pamplona y Vitoria.
El Gobierno Autonómico creó la Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible y de Lucha contra el Cambio Climático. Gracias a ella se aprobó “la Ley de Ordenación del Territorio» y las «Directrices de Ordenación Turística» que fueron aprobadas por unanimidad. La famosa «Moratoria turistica» de la cual fue padre el actual Director de la citada Agencia, Faustino García Márquez, que ahora anuncia su marcha porque el Gobierno no le hace caso y legisla barbaridades, como la Ley de Medidas Urgentes de Dinamización Sectorial y Ordenación del Turismo aprobada por el Gobierno canario. Según García Márquez, esta ley supone “poner en baratillo nuestro suelo rústico y esto supone un error fatal para nuestro futuro”. Afectará negativamente “a todo el edificio legal de protección del territorio que hemos construido en Canarias desde el año 1985, este edificio tenía unos principios claros que ahora se ven cuestionados si no se cambia el texto de la nueva ley”.
Pues pese a todo este desaguisado y una situación pre-crítica, el gobierno derechista de CC-PP, por boca de su presidente Paulino Rivero dice que CC ha liderado «el cambio económico y social de Canarias en los úlitimos 15 años». El cambio ¿para quien?. ¿Para los empresarios? ¿Para los corruptos que estaban en libertad y ahora están en la cárcel? O ¿llama cambio a lo que se ha hecho con los impuestos de los europeos? Que desde luego no ha servido para crear industria ni dar un salto hacia delante.
La diferencia del Archipiélago Canario con otras autonomías del estado es lamentable en todos los aspectos. Incluso en inversiones en transportes (AVE) infraestructuras o de futuro (Expos, etc..). La famosa cohesión territorial no afecta a Canarias.
Si bien el Gobierno Autonómico tiene buena parte de culpa, no es menos verdad que el Estado recibe los impuestos de los canarios, calla y permite un desequilibrio preocupante.
Los medios de comunicación canarios en manos de los lameculos de los viejos oligarcas insularistas que hacen relucir ridículas comparaciones insulares que frenan el desarrollo regional y silencian a cualquier fuerza política que defienda a Canarias como un pueblo, tienen también gran parte de culpa.
Pero en el fondo todo ello a Madrid le beneficia. Ahora todo está bien, dicutiendo Tenerife y Las Palmas. Si son un sólo pueblo con unos niveles similares a Euzkadi y encima con petroleo……¡que peligro!
La Monarquía de las Autonomías y los fueros. Estado injusto, desfasado e insolidario. ¿Hasta cuando vamos a permitir que nos lo impongan?






