PRENSA LATINA.- Marta Cabrales. Santiago de Cuba, 9 nov (PL) Tras tensos días a la espera del huracán Paloma, esfumado tras su paso por la provincia de Camagüey, los cubanos respiran hoy aliviados porque el impacto quedó muy por debajo de los provocados por sus antecesores Gustav e Ike.
Como un fantasma, el evento que meteóricamente alcanzó la categoría cuatro y mantuvo en vilo al centro y oriente de la Isla, desapareció del mapa aunque cargó su mano demoledora sobre los municipios agramontinos de Najasa, Santa Cruz del Sur y Guáimaro.
En fase recuperativa aquellos y de vuelta a la normalidad el resto del país, comenzó ya el apoyo entre las provincias y fundamentalmente hacia esas demarcaciones que sintieron el mayor peso de los vientos y las lluvias torrenciales del fenómeno.
Este domingo, con las heridas de Gustav e Ike abiertas aún, Cuba centra su atención en esas localidades camagüeyanas y en otras de la parte oriental de su geografía dañadas por Paloma.
En un panorama colorido con los matices de los desgarramientos y las tristezas, el optimismo y la entereza para volver a levantarse, se apuntan situaciones sorprendentes como la de una niña de cuatro meses que en su corta vida ya se ha evacuado tres veces.
O la del torrero de Holguín que fue el primero en ver llegar a Ike y se refugió junto a su puesto de vigía, sin dejar de realizar su importante misión.
Muchas pueden ser las notas curiosas, terribles y de tremenda humanidad que conforman la estela de estos tiempos de huracanes.
Ahora, las imágenes de Santa Cruz nos devuelven en el paisaje desolado de casas destruidas y el amasijo de objetos diversos, el detalle de bicicletas y sillas de ruedas retorcidas en el suelo.
También, el de la visita al lugar del primer vicepresidente, José Ramón Machado Ventura, junto a las autoridades locales, para comenzar a evaluar el monto de los perjuicios.
Ese enclave sureño quedó incomunicado por el derribo de su torre y la mitad de su población fue evacuada hacia la ciudad de Camagüey.
Por el momento, ni una vida humana se ha perdido en los puntos azotados por el huracán.
Hace justamente hoy 76 años, ese poblado de pescadores fue arrasado por el ciclón que se considera el mayor desastre natural en la historia de Cuba y cuyo saldo mayor fue el de más de tres mil muertos.
Por eso, los cubanos ven desaparecer con una rara mezcla de alivio y sobrecogimiento los últimos vestigios del evento que con el engañoso nombre de Paloma sobrevoló su geografía.
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Información pormenorizada de Paloma en Voces.cu.






