
AGENCIAS.- Mauricio Funes recibe la Banda que lo acredita como Presidente de la República de El Salvador de manos del presidente del Órgano Legislativo, Ciro Cruz Zepeda. En una ceremonia a la que asistieron varios jefes de Estado de la región y representantes de decenas de países del mundo, Funes tomó juramento como presidente tras vencer las elecciones del pasado 15 de marzo.
Después de 20 años de gobiernos derechistas, El Salvador por primera vez será gobernado por un Presidente de izquierda. En la foto, aplauden, atrás de Zepeda, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Agustín García Calderón; y el presidente saliente Elías Antonio Saca.
El nuevo mandatario salvadoreño deberá afrontar graves problemas como la pobreza y el subdesarrollo estructural, la aguda violencia social y el impacto negativo de la crisis económica y financiera global.
Durante la presentación de su gabinete económico, Funes explicó que recibe un país en problemas y con un gobierno desfinanciado.
El déficit fiscal del país suma alrededor de US$1.200 millones, casi el doble de lo previsto por el gobierno saliente de Antonio Saca.
El ya presidente anunció que su gobierno tomará «el camino de la austeridad y de la racionalidad en el gasto público» y anticipó que realizará recortes en el presupuesto pero sin tocar el gasto social.
«Vamos a heredar un gobierno desfinanciado y sin los recursos suficientes para alcanzar nuestras metas», advirtió el mandatario, que acusó desavenencias entre la rendición de cuentas brindada por el gobernante saliente, Antonio Saca, con información más halagüeña sobre la economía salvadoreña.
«En el camino nos hemos ido dando cuenta que no recibimos al país tan bien como nos dijeron», afirmó el presidente.





