
GUANARTEME.- Desde luego, esto del «mundo olímpico» ya no tiene nada que ver con lo que aquellos Griegos en pelotillas practicaban. Y lo del espíritu deportivo tampoco. La mercantilización o el excesivo castigo(entreno) que sufren much@s niñ@s para conseguir el objetivo medalla no pienso que sea un ejemplo ético de nuestra sociedad.
Pero aún así sigue guardando aquello de unidad de las gentes y los pueblos, frente a la competitividad de las superpotencias, la sana competencia de los menos pudientes, aquellos que entrenan corriendo descalzos en la selva, con una alimentación poco sana contra aquellos mágicamente alimentados y con zapatillas hechas por ordenador. Eso es lo que aún me llama del olimpísmo.
Y con estas consideraciones previas, se puede entender que me encante que Brasil, Rio de Janeiro, sea sede olímpica para 2.016. En la pasada cumbre ASA, América del Sur-Africa celebrada en Margarita, se hizo un llamado final importante ¡Apoyemos a Brasil! Todos estuvieron a una. Incluso países como Perú o Colombia o Panamá dejaron diferencias políticas y apoyaron a Brasil como primera nación Latino-Americana en celebrar una Olimpiada.
Parece que la prepotencia y la soberbia españolista no mandó a callar esta vez a los pueblos del tercer mundo, tampoco fue capaz de «comprarlos», porque esta prepotencia sólo consiguió la unidad de los mismos. Y volvieron como esa graciosa viñeta que publicó ayer el diario PUBLICO en la que se ve a Gallardón con la mano de Madrid 16 en la cara y sus gafas por el aire. Piensen un poquito y respeten a los demás.
Brasil tiene ahora un reto importante. Organizar muy bien los Juegos, que la riqueza que puedan generar beneficie a todos los Brasileños, y que son capaces de garantizar la seguridad de todos los «pudientes» que visitarán el país en esos días. Esperemos también que en ese paso adelante no se venda la poca selva amazónica que queda sana, sería grave para todo el mundo.
Ha sido una victoria de Lula, desde luego, un político que no me acaba de convencer, pero que desde luego es un gran diplomático y sus actuaciones son caracterizadas por el realismo y la humildad. Por lo menos en apariencia, porque ya sabeis que aquí yo no pongo las manos en el brasero ni por mi mismo.
Ante todo esto los grandes y poderosos cierran los dientes y ya las TV-USA chantajean al COI con dejarle sin ingresos, ¿que les parece?
Es la fuerza de «su» democracia.





