TELESUR.– Luego de cinco días de encuentros por un mundo diferente, finaliza este viernes la décima edición del Foro Social Mundial (FSM), en la ciudad brasileña de Porto Alegre con críticas al sistema monetario internacional, discusiones sobre la ayuda humanitaria en Haití y la necesidad de preservar el medio ambiente.
Bajo el lema » 10 años después: desafíos y propuestas para otro mundo posible», la organización que reunió a unos 30 mil participantes entre activistas sociales, ONG y grupos en oposición a la derecha como sistema político, resaltó la necesidad de prepararse contra nuevas «embestidas capitalistas» luego de la crisis financiera del mundo.
El empresario Oded Grajew, considerado el padre del FSM, resaltó que en efecto otro mundo es posible contrario al avance del neoliberalismo representado en otros foros mundiales.
«Más que nunca otro mundo es posible. Hace 10 años el modelo neoliberal estaba en auge, (el ex presidente de Argentina Carlos) Meném era recibido como modelo a ser seguido. Hoy el cuadro político mudó, principalmente en América Latina. Varios frecuentadores del Foro están hoy en los gobiernos», señaló Grajew.
Añadió que «otro mundo posible se vuelve cada vez más urgente. La cuestión ambiental es una amenaza. Tenemos que tener otro modelo de producción, de consumo y otra relación con la naturaleza».
Por otro lado, el tema del calentamiento global recibió un sostenido análisis por parte de todos los presentes en el FSM y denunciaron que las grandes potencias no han contribuido al mejoramiento del medio ambiente al negarse a reducir sus emisiones de gases tóxicos a la atmósfera.
El Foro también rechazó la escasa capacidad de los países industrializados en trazar políticas mundiales y destacó el fracaso de la pasada cumbre de Copenhague.
Exhortó a esas naciones a asumir un compromiso coherente y eficiente para salvar al planeta de un calentamiento que lo está llevando a perjudicar a todos sus habitantes.
En tanto, la articulación de nuevos movimientos sociales también marcó un protagonismo importante en el décimo aniversario del FSM, donde los pronunciamientos estuvieron a favor de una democratización para el mundo.
Activistas sociales y representantes de ONG señalaron que se debe transformar el mundo para que surja un cambio a nivel de los Estados y estimular a las naciones menos desarrolladas para que se dirijan hacia el progreso.
Durante el desarrollo de los diferentes debates de esta cita, el tema de las bases militares estadounidenses en América Latina no fue menos importante, donde los participantes señalaron que esa situación constituye una «instigación a la guerra en una región de paz».
Denunciaron la infiltración de los servicios de inteligencia de Estados Unidos en la región, aludiendo a la instalación de siete bases en Colombia y otras en Panamá, así como la actual presencia de norteamericanos en suelo haitiano.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó durante su participación en el Foro, que la grave situación por la que está atravesando Haití, es responsabilidad de los países ricos en vista de la desidia en la que lo habían enmarcado.
Lula sostuvo que las potencias extranjeras han reducido al mínimo la condición humana de esa población que ahora necesita de la colaboración de todos para dignificarlos ante el desastroso terremoto que los sumió en una tragedia mayor el pasado 12 de enero.
Durante las cinco jornadas se realizaron 915 actividades, entre ellas eventos culturales, seminarios, talleres y debates.
Un 15 por ciento de los participantes fueron extranjeros procedentes procedentes de 39 países y cerca del 59 por ciento eran mujeres, frente a un 41 por ciento de hombres, según el balance que presentó este viernes la organización previa clausura.
Porto Alegre fue sede de la primera edición de este encuentro, al igual que las celebradas en 2001, 2002, 2003 y 2005, acogió unas 500 actividades para festejar el décimo aniversario del Foro, que también tuvo versiones en la India (2004), Venezuela (2006), Kenia (2007), Multicéntrica (2008) y Belém (2009).
El Foro Social Mundial de Dakar será el segundo en África, y por ende un importante paso hacia la integración de los movimientos y ONG africanos en una red transnacional contra el neoliberalismo, el imperialismo, el fundamentalismo, la guerra y otros elementos inhumanos de la actual crisis financiera mundial.
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