GUANARTEME.- Tras la reunión celebrada entre Raul Castro y los altos representantes de la Iglesia Católica Cubana parece que se comenzará a mover ficha. Leo en BBC-Mundo, que el lunes moverán a disidentes presos a cárceles más cercanas a sus familias e ingresarán en hospitales a aquellos que estén más enfermos, según dijo el disidente cubano Guillermo Fariñas.
Según dice este disidente (que no está muerto gracias a la sanidad cubana), estas medidas formarían parte de los «pasos previos» que el presidente cubano, Raúl Castro, se comprometió a dar frente al arzobispo de la Habana, Jaime Ortega, para resolver la situación de los disidentes presos. «Estos serían, en primer lugar, trasladar a todos los condenados hacia sus respectivas provincias de residencia y el traslado también de todos lo que estuviesen enfermos hacia hospitales».
Esto no hace sin confirmar mi impresión, y la de tantas personas como yo, que pensamos que los problemas de Cuba, que los tiene, se resuelven con el dialogo, en Cuba, no en Miami o en la FAES, no en PRISA o en Internet. Y se resuelven dando la cara y plantándola delante del contrario (vamos a mal-llamarlo así). Pero, es que el mundo está lleno de fantoches no de estadistas o políticos de categoría. El ejemplo en América lo tenéis con dos presidentes de la misma ideología, el de Colombia, Uribe y el de México, Calderón. El primero es un fantoche, el segundo es un estadista, es decir, un político con vocación que sabe sentarse con un oponente y llegar a acuerdos beneficiosos para ambos estados. Uribe llama terrorista a todo aquel que defienda el dialogo para acabar con la violencia, Calderón dice que el narcotráfico es lo que es, porque compra armas a los norteamericanos. Uno es un lameculos y otro tiene dignidad.
El problema de nuestro mundo es que los medios de destrucción masiva de la información están invadidos por los lameculos, los intereses económicos, la indignidad y la falta de principios. Exponente de ello en el estado español son las dos personas que ustedes se suponen.
Espero que Raul deje a Cuba sin presos de conciencia, ninguno, ni ninguno que pudiese parecerlo. Es aquello de «no sólo hay que ser honrado sino parecerlo», que tanto ha olvidado la clase política occidental.
¡Cuba la harán los cubanos!






