Las clases pasivas no son los políticos, tampoco los funcionarios en segunda actividad. Es el sistema de pensiones que utilizan muchos colectivos de funcionarios públicos. La mayoría de estos beneficiarios están inscritos en un chiringuito corporativista llamado MUFACE, o ISFAS o, …. El empleado público cotiza por dos vías, una a MUFACE (asistencia sanitaria) y otra CLASES PASIVAS (pensiones de jubilación). En la asistencia sanitaria, el empleado puede elegir entre la Seguridad Social y varias empresas privadas (cada vez menos). También tiene subvenciones para prótesis, lentes, ortopedia, etc.. que MUFACE abona. Para la jubilación, el empleado público tiene un sistema de tablas que fija una cantidad según el grupo profesional, A, B, C,…. No intervienen para nada los últimos años cotizados. Como pueden ver, el agravio comparativo es importante.
Ahora, por fin, el Gobierno parece decidido a acabar con este agravio comparativo. IU ya lo propuso, PP y PSOE lo rechazaron. Pero ahora, tanto en el Gobierno (el PSOE) como en la oposición (PP) en el Pacto de Toledo, parece que están de acuerdo en suprimir las clases pasivas.
Los Sindicatos de chiringuito ya están que braman. Mezclan albondigas con chuletón para confundir, pero la realidad es que sólo se quieren tomar mediadas en cuanto a las pensiones, no en cuanto a la asistencia sanitaria.
Esto se podía haber aprobado cuanto lo propuso IU, pero el Gobierno, como con todo, no tiene narices para afrontar las reformas válidas y necesarias. La disolución de las clases pasivas no sólo se realiza por agravio comparativo sino principalmente para beneficiar al sistema general de la Seguridad Social, pues el ingreso en el mismo de un elevado número de funcionarios supone unos ingresos muy necesarios.
Por otro lado está MUFACE, una mutualidad deficitaria que sufrió el abuso de 11.00o funcionarios que se encontraban en doble filiación. En un futuro deberá desaparecer, cuando se pueda garantizar la absorción de los empleados públicos por el sistema nacional de salud sin que se cree ningún colapso.
Una necesidad económica y un avance en la igualdad de derechos de todos los empleados de este país. Evidentemente, el aprobar una dura oposición para ser empleado público debe dar unos beneficios, pero nunca unos privilegios.
Guanarteme






