Hoy, el diario Público, entrevista a varios fumadores conocidos para que expresen su opinión sobre el primer mes con la ley antitabaco en vigor. Todos son gente de izquierda. Una, como Inés Sabanés, dice cosas congruentes y racionales. Otras como Almudena Grandes, se queda en la duda, y otras como Javier Krahe demuestran que no son tan inteligentes como yo pensaba.
Sobre el cantautor se dice,
Javier Krahe ha dejado de jugar al ajedrez. Ya no acude los lunes al bar donde, desde hacía 25 años, participaba en un torneo. Durante ese cuarto de siglo, las fichas se movían al ritmo de las caladas al cigarrillo. Prohibido el tabaco en el local, el cantautor ha abandonado su afición y, con ella, a los amigos que hizo al otro lado del tablero. «No quiero jugar sin fumar», defiende. Siendo tabaco y ajedrez incompatibles, Krahe se ha decantado a favor del tabaco. «Por supuesto que no lo dejaré», asegura.
El cantautor critica con acritud la Ley Antitabaco. «El Estado no tiene que meterse en asuntos sanitarios ni morales. No consigo entender por qué no puede haber establecimientos para fumadores y que los que no fumen no entren. Yo, si voy a un bar de no fumadores, pues no fumaré», argumenta.
Para mi, una persona que deja el ajedrez y a sus amigos por el vicio del tabaco, no tiene dos dedos de frente. Segundo, el crear bares de fumadores y de no fumadores segrega a las amistades, como segrega a los blancos de los negros o a los musulmanes de los cristianos y los judios. Y eso de que el Estado no tiene que meterse en asuntos sanitarios….. es lo mismo que pensó Milton Freedman o que piensa Esperanza Aguirre.
Adios Javier Krahe. Hasta siempre.
Guanarteme






