En este último mes estamos viendo movimientos políticos en el Africa Mediterranea. La gente ha salido a la calle, de repente, como de sopetón, y sin acciones previas, para pedir cambios en los Gobiernos. Unas dictaduras toleradas por Europa, Estados Unidos y la Internacional Socialista, que de repente se vienen a bajo.
No hay espoleta, no hay una trayectoria de oposición al régimen. Surge todo así, por sorpresa. De repente nos damos cuenta de que Túnez, ese Túnez al que van muchos españoles de vacaciones y presumen de ello, es una dictadura donde el dinero del turismo va para unos pocos y la mayoría las pasa canutas.
De repente nos damos cuenta que ese Egipto donde van tantos españoles de vacaciones, es también una dictadura, donde bastante gente está jodida.
Y mira que hemos perdido tiempo con una trayectoria de oposición a Cuba o Venezuela, mira que se han escrito páginas hablando de estos países y las «dictaduras que soportan». Mira que van fotogénicos políticos a armar jaleo y buscar lo que recibieron muchos en Chile.
Sin embargo, la Plaza de la Revolución nunca se ha llenado de gente para repudiar al Castrismo. Cualquiera que haya estado en Cuba, sabrá que el sistema represivo cubano es inferior al Chino o al Egipcio. Sin embargo, ni en los peores tiempos, la Plaza de la Revolución emuló a la de Tian’anmen o a la plaza Tahrir. ¿Por que coño será?
Yo les conmino a ustedes, a que mediante sus redes sociales lo intenten. Y, por supuesto, que lo consigan. Les bailaré la danza del vientre, se los juro.
Guanarteme






