
El asunto Muface lleva coleando todo el año. Las aseguradoras se han encargado mediante sus medios lacayos y afines de tener en tensión a los empleados públicos pertenecientes a la mutualidad y a sus beneficiarios durante este tiempo. Ha sido una campaña muy bien orquestada en la que se ha utilizado a los usuarios para presionar al Gobierno. Finalmente, y desde el mes de octubre, se han encargado de ir degradando el servicio y evitando dar prestaciones. Han modificado a su antojo el cuadro médico y obligado a los usuarios a usar determinados lugares para realizar pruebas médicas, como resonancias por ejemplo, sin darles opción a elegir. Cambiaron la forma de solicitar las autorizaciones para actos médicos, realizandose sólo por email, sin explicar datos o documentos a adjuntar, tardando más de 5 días en contestar dichas autorizaciones y lo que he dicho, diciendote donde tenías que ir sin darte la posibilidad de elegir en el cuadro médico. Anulación de citas posteriores al 31 de enero y otros detalles que demuestran la falta de respeto hacia los mutualistas.
Hay que decir que las aseguradoras dan las citas médicas según la capacidad económica del paciente, si vas a pagar la consulta te dan el primero, si tienes un seguro te dan el segundo y si eres mutualista te dejan en último puesto. Esto no es una leyenda urbana, esto lo han reconocido ellos mismos sin ningún tipo de sonrojo. Es más, con esa premisa te ofrecen seguros complementarios para que «tengas más médicos en tu cuadro y te atiendan antes».
La mayoría de los empleados públicos mutualistas eligen aseguradora privada. La lentitud de la Sanidad Pública tiene la culpa de ello. Personalmente estoy agradecido a esa posibilidad porque entre el descubrimiento de un problema cardiaco y la operación necesaria para resolverlo sólo pasaron dos meses. En la Sanidad Pública hubiera tardado más de un año, si hubiera llegado vivo. Pero ello no me induce a ser defensor de este sistema que, en el fondo, va quitando prestaciones y que sólo vela por los beneficios empresariales.
Mejorar la Sanidad Pública es una obligación de los políticos a los que pagamos y elegimos no solucionarlo derivandonos a los mercaderes para sacarse el problema de encima. Unos mercaderes que encima pagan deficientemente a los facultativos como ya han denunciado los colegios profesionales.
También entiedo que algunos grupos profesionales, como los pertenecientes al Ministerio del Interior, necesitan un sistema donde se prime su privacidad y la de sus familias, por razones más que obvias. Los colegios de médicos, por ejemplo, ya expusieron otras vias que no contemplaban a las dichosas aseguradoras.
Los mutualistas hemos sido, en estos últimos meses, maltratados y utilizados por las aseguradoras y si definitivamente se renueva el concierto deberíamos tener dignidad y aprovechar los 31 días de Enero para solicitar el cambio de entidad y elegir la Seguridad Social, a mi también me va a afectar, pero hay que contestar y no quedarse diciendo «buff, menos mal», y seguir riéndole la gracia a las aseguradoras. Y cuando estemos en el sistema público vamos a luchar por que sea mucho mejor, pero con seriedad, no con los tópicos racistas habituales.





